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Mis años 70 y 80

El fin de la Guerra de Vietnam, el escándalo Watergate, el movimiento pacifista, la muerte de Franco, Latinoamérica vive una de sus peores épocas plagada de férreas dictaduras militares, y el fuerte bloqueo comunista por parte de la URSS son sólo un atisbo de una década cargada de eventos y cambios; los años 70. Una década de la que tengo mis propios recuerdos. Bueno, no muchos porque era muy pequeñita. En la moda predominaban los colores marrones, camel y naranjas al igual que en los muebles. Solía vestir pantalones de pana, de campana, orilleres, vaqueros Lee que me encantaban y todavía me gustan. Las mujeres llevaban minifaldas cortísimas, botas altas, plataformas, pelo liso, o muy rizado, mangas con puños largos, gafas de sol enormes y gordas, y me acuerdo de los hombres vistiendo chaquetas de pana con coderas, muchos llevaban bigote y patillas, pelo largo y gafas de piloto. Yo pensaba que ser comunista o socialista era tener barba, bigote y pelo largo.

En los años 70 estaba muy de moda el diseño futurista tanto en la ropa como en la decoración de interiores. En los muebles predominaban prints de figuras geométricas y algunos de sus diseños parecían sacados de la película ¨La Naranja Mecánica¨. La radio estaba puesta todo el día en casa mientras nuestra nana hacía su trabajo y escuchaba las radio novelas, qué depresión, uff! Yo no entendía qué podía ver de entretenido escuchar esas voces cargadas de agonía. Abba, Bonny M, The Beatles, Led Zeppelin, Judas Priest, The Who, The Jackson Five, Aerosmith, Black Sabbath, Blondie, Saxon, The Bravos, David Bowie, Kiss, Donna Summer, Queen, Deep Purple, Alice Cooper, y The Clash son algunas de las bandas que iría descubriendo a lo largo de mi niñez y adolescencia. Recuerdo un verano en Ibiza y esta canción era una de mis favoritas en aquella época.

Jugábamos en las calles y parques y no había peligros, todo lo que usábamos era nuestra imaginación. Canicas, escondite, aventuras, mapas de tesoros, no utilizamos casco al andar en bici y cuando estábamos en casa solíamos escuchar los discos de nuestros padres en el tocadiscos. Me acuerdo de tus discos y mini discos mamá, gracias. Nunca nos pusimos cinturones de seguridad o sillas de bebé en el coche, no había y no hacían falta. Mi hermana pequeña Carla sí que usó alguna silla mientras Patricia y yo rodábamos por los asientos de atrás, sobre todo porque yo le hacía rabiar todo el rato. Tampoco había airbags en los autos. Nos caíamos de los columpios, algún hueso roto, algunas peleas en el cole, pero no había bullying, respetábamos a los profes y nuestros padres y nunca tuvimos una mochila porque dejábamos todo en nuestro pupitre. 

Recuerdo pasar al lado del bar de al lado de casa y sólo había hombres. Se podía fumar en todas partes, tiendas, oficinas, ascensores, incluso en hospitales y aviones. Durante la primavera salían las flores, en otoño se caían las hojas, y nadie se volvía loco de pánico en invierno cuando caían dos metros de nieve en cada lado de la carretera mientras mi padre conducía a los Pirineos. Eso es lo que llamamos estaciones. No había teléfonos móviles, pero de alguna manera extraña todo el mundo veía a su familia y amigos con más frecuencia que ahora. La televisión era en blanco y negro. Todavía me acuerdo los dos canales que tuvimos hasta el año 1990. Sí, hasta 1990. Nuestra primera tele en color tenía un botón rojo grande. ¡Qué momento! El segundo coche de mi madre era un SEAT 127 amarillo, de ese sí me acuerdo. Mi primer recuerdo del cine fue cuando mi padre me llevó a ver Superman. Esa noche fue mágica, lo único que quería hacer era volar. Al salir del cine me acuerdo que ya era de noche y nevaba: una ocasión especial para una niña de 5 años. Desde entonces Star Wars, Legend, Labyrinth, Willow, The Princess Bride, Dark Crystal, Aliens, The Goonies, Close Encounters, E.T., Star Treck, Gremlins, The Neverending Story, Indiana Jones, The Beastmaster, Conan the Barbarian, Terminator, Starman, Platoon, Blade Runner y más películas traspasaron mis pupilas dejando huellas perennes en mi memoria gracias a mi padre. Descubrir la verdad sobre Santa Klaus y los Reyes Magos fue bastante triste, pero sobreviví el trauma y continúe esperando a Peter Pan con toda mi ilusión.

Solíamos ir casi todos los veranos a Puerto Rico. Papá nos llevaba hasta el aeropuerto de Barajas en coche. El viaje parecía interminable y aburrido, excepto cuando había algún pique con otro coche y mi padre se enfurecía ante el volante como un Miura con el pobre conductor desdichado, que seguro que todavía se acuerda y  arrepiente de haberse cruzado con mi padre que le miraba amenazante como Robert De Niro en El Padrino mientras le adelantaba, y mientras mi madre le intentaba calmar y se intentaba calmar ella misma para no mandarle a la mierda en esos momentos. Me gustaba cuando parábamos en esos bares de carretera con camareros muy serios, casi enfadados, y elegantes, donde me ponía morada de Donuts y los vomitaba poco más tarde durante el trayecto. Un patrón de conducta que se repetía una y otra vez cada vez que me subía a un coche, el de vomitar. Menos mal que no nos cruzamos nunca con ningún conductor desdichado en esos bares. Papá nos dejaba en Barajas y se volvía a Pamplona para ir a Puerto Rico unas semanas más tarde. El DC 10 en el que íbamos iba lleno de filas vacías para nosotras donde dormíamos durante todo el vuelo mientras los adultos fumaban por todo el avión. ¡Qué alivio! Sobre todo para mamá, viajando con dos niñas pequeñas y un bebé. Los veranos en Puerto Rico eran perfectos para ver televisión. Me acuerdo estar ansiosa de ver a Los Beatles. No podía esperar más para ver los dibujos animados de una de mis bandas favoritas desde que me acuerdo. Me encantaban todas sus canciones, George Harrison y Ringo Starr.  Quería parecerme a una Charlie Angel, ser súper héroe como la Mujer Maravilla y Batman y Robin, me encantaba la casa de la Familia Monster, quería un perro como Rintintin, conducir un robot gigante como Mazinger Z , y no me cansaba de escuchar la canción de la serie de Batman y Robin. 

El 1 de agosto de 1981 Video Killed the Radio Star y MTV se convirtió en mi canal favorito de televisión que sólo podía ver cuando iba a Puerto Rico. Atari entró en nuestras vidas como a mediados de los 80 y nos cautivó con ese punto amarillo que se comía galletas mientras huía de unos fantasmas. Pac-Man fue uno de los iconos de aquella década y desde entonces los juegos de Arcade invadieron todas las casas excepto la nuestra. Ahora le agradezco a mi padre esa cruzada anti máquinas, como las llamaba, y así devoraba libros en vez de alienarme de la sociedad jugando con el joystick. Aunque siempre me encantó Atari, Pac-Man y Space Invaders eran mis juegos favoritos. Creo que fue mamá la que se atrevió a traer a casa una mini Nintendo creyendo que la adicción iba a ser proporcional a su pequeño tamaño, cosa que evidentemente no fue así, y volvimos loco a mi padre durante una temporada.Vimos la evolución del personaje de Mario desde el día que nació. En 1981 Donkey Kong aparecía mientras Mario debutaba saltando en este juego Arcade. ¡Con el tiempo Mario aprendió desde saltar a tirar vitaminas, conducir, golf, tenis, tiene su propia película, serie de televisión, apariciones como invitado en otros juegos y más poderes! Sólo podía comer Doritos en Estados Unidos, y España tuvo que esperar varios años para poder tener productos como las deliciosas galletas Oreo, Chips Ahoy, mis adorados Doritos, y Corn Flakes entre otras cosas.

El símbolo de anarquía, la 卐, la cara de Che Guevara, y I ♥ NY estaban por todas partes, en pegatinas, camisetas, gorras, paredes, cazadoras… Yo creía que El Che era algún cantante de rock o algo así. El terrorismo formaba parte de nuestro diario vivir y Rusia y Estados Unidos tenían una guerra fría que no acababa nunca. Los muebles cambiaron, las modas en colores iban de rosas o salmones a melocotón, no os olvidéis de los techos popcorn. En Estados Unidos las luces de neón eran lo más, alfombras muy peludas, almohadones enormes, prints de animales, blanco y negro, cuero, y muchos espejos por todos lados.

Las películas de adolescentes, de miedo y de serie B invadieron los cines y nuestros VHS: Pretty in Pink, The Breakfast Club, Teenage Wolf, Poltergeist, An American Wolf in London, Daemons, Lucas, Mannequin, The Karate Kid, American Graffitti, War Games, Working Girl, Blue Lagoon, Cocktail, Ghostbusters, The Fly, Top Gun, Rocky, Ferris Bueller’s Day Off, 16 Candles, Splash, Heathers, A Nightmare on Elm Street, Friday 13, Halloween, The Shining, Terminator, The Lost Boys, son algunas de las películas que todavía me gusta ver.  Películas más serias como “Drugstore Cowboy” y “Cristina F.” eran elegidas por nuestros padres para prevenirnos de las drogas y la palabra éxtasi ya no tenía un significado religioso.

Las amistades eran geniales. Solía haber grupos de chicos y chicas donde la existencia de amistad entre dos sexos opuestos era posible, y podías ser amiga de un chico que tuviera novia y viceversa, cosa que hoy por hoy en ciertos países es algo imposible debido al terrible miedo que algunas personas tienen de las solteras/os (pero esto es para otro post). Pero la música es lo que más recuerdo. Todo giraba en torno a ella. Solíamos ir a La Boîte o discoteca para bailar. Mi primera bebida alcohóica fue un ginkas, me acordaré siempre de la extraña sensación de mareo mientras paseaba por la discoteca en una fiesta del cole. Lo que más nos podía emocionar era que el chico que te gustara te sacara a bailar las “lentas” o te llevara a dar una vuelta en su  moto. Los 80 fueron una explosión de tribus urbanas que se dispersaban por toda Europa, rockers, punk, gothic, skin heads, hippies, mods, punk rocker, metal, glam, pop, la influncia de los años 50, 60 y 70 era muy palpable en algunos sectores. U2, Duran Duran,  Queen, Skid Row, Softcell, Sex Pistols, The Smiths, Ultravox,  A-ha, Talking Heads, Depeche Mode, Madonna, The Ramones, Iron Maiden, Motley Crue, AC DC, Metallica, Visage, Europe, Slayer, The Pixies, Spandau Ballet, Guns n’ Roses, Nena, Billy Idol, Michael Jackson, New Order, Scorpions, Cindy Lauper, Tears for Fears, Human League, Adam and the Ants, Bon Jovi, John Lennon, Madness, The Cure, Paralisis Permanente, Radio Futura, Loquillo y los Trogloditas, Nacha Pop “La Movida Madrileña” y una lista infinita que sigue y sigue representa esta generación  Mis libros del colegio estaban llenos de dibujos de bandas de rock y no se podía descifrar el color de las paredes de mi cuarto lleno de posters. No había ningún problema al grabar de vinilo a cassette y nos intercambiábamos música de esta manera. Mi primer coche estaba invadido de cintas ya que no había tocadiscos en los coches y menos aún Compact Disc así que no entendí el problema de Napster hasta más tarde.  Las tiendas de discos, expecies extintas, fueron un lugar maravilloso donde pasamos buenos momentos escuchando los nuevos singles con los amigos. 

El color negro tuvo un gran auge en ciertos sectores gracias a Robert Smith y otros artistas como él. Pelos cardados, cuero, camisas góticas, ojos pintados, leggings, glam rock, vaqueros cortados, pantalones pitillos, cazadoras de cuero, solíamos walk like Egyptians, fight for our right to party, got footloose, dressed in pink, headed to Venus, it didn’t make a difference if we made it or not because we lived on a prayer, run to the hills while shout and let it all out, be like a virgin while floating 99 red balloons in the summer sky, be hungry like a wolf, hear the door slam and realize there’s nowhere left to run and our house was in the middle of our street. 

Estaba en New Jersey cuando vi por primera vez el video de Guns N´Roses, Sweet Chile of mine, y me dejó flipando. Me encantó. ¡Menuda sensación al descubrir una nueva banda con un sonido diferente, distintos riffs y una gran voz! Después escuché Welcome to the Jungle y flipé aún más. Años más tarde me sucedería lo mismo con Nirvana. Nirvana me volvió loca con su primer single. Me acuerdo cuando vi el video por primera vez con la boca abierta y fue increíble, como de otro planeta. Los riffs de guitarra procedían de otra galaxia, la canción, su melodía, todo tenía un nuevo sonido, crudo y desconocido que me cautivó desde la primera vez que los vi. Me acuerdo estar en la casa de mi novio viendo la MTV cuando le video apareció. De esa misma forma Nirvana creó un impacto enorme en la moda porque desde ese momento la gente comenzó a llevar vaqueros gastados y viejos, camisetas más gastadas, jerseys de rayas, gorros de ski y los pelos como recién levantado de la cama, todo ello rodeado de una aureola de pesimismo, apatismo y pasotismo que nunca había visto en tribu alguna. Todo el glam, el Barroco y la excentricidad a la que estábamos acostumbrados se desvanecieron con estas letras: “I’m worse at what I do best, and for this gift I feel blessed…” y desde ese momento la historia de la música cambió para siempre.

¿Y qué decimos de hoy? Comparando las 3 últimas décadas con este nuevo milenio veo una amalgama de locura y gente intentando impresionar al público mezclando todas las modas, vistiendo ropa espantosa y llevando peinados horrorosos haciéndome pensar que últimamente no tienes que ser bueno en tu trabajo sino vestir de manera ridícula o hacer el gilipollas para ser famoso o hacer dinero. Veo el logo de una de mis bandas preferidas, Los Ramones, por todos lados como si se tratara de un diseño cualquiera, y seguro que muchos de los críos que lo llevan ni saben quiénes son Los Ramones.

Cada día podemos escuchar o leer en algún lado esta frase tan usada “los 80 están de vuelta o gris es el nuevo negro” y la lista de imbecilidades continúa porque la gente no tiene nada nuevo que crear así que tienen que ir atrás en el tiempo, remover todo, e intentar transformar o mezclar tendencias para salir con algo “nuevo y original”, acompañado de la estúpida frase claro está. Señores, señoras que el negro seguirá siendo negro y blanco y en botella leche.

A veces tengo la sensación de que esta época carece de personalidad. O tal vez este Renacimiento forzado es la nueva tendencia y gente de los 70, como algunos de nosotros, simplemente echamos de menos otros tiempos. Desde los pantalones de campana a los leggings, pitillos, la muerte de Franco, la Transición Española, terrorismo, la Guerra Fría, Plutón era un planeta, veía Barrio Sésamo, vimos la caída del muro de Berlín, Chernobyl, la Guerra del Golfo, 3 Papas diferentes, el nacimiento de IBM, Internet, teléfonos móviles, SIDA, CD, global warming, ICQ, Napster, Laptops, VHS, DVD etc. crecimos en estas décadas de gran fuerza y personalidad que hoy en día continúan influenciando con mucha fuerza. La guerra de Colas que comenzó durante los 80 nos ha perseguido hasta ahora. Parece ser que Coca Cola va ganando y qué mejor manera de terminar este artículo con un anuncio que representa nuestra generación de una manera genial. Lo siento Pepsi aunque me encanta tu logo me gusta más la Coca Cola.

My 70’s and 80’s

Shittyland. Feb 2011

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