Divorciada y sin un duro

Estoy hasta las pelotas de tanta boda. Es una plaga. Encima tenemos que gastarnos miles de euros en el traje, el regalo, la despedida, cenas, comidas, clínicas de adelgazamiento después de tantas comidas, psicólogo después de tanta boda para que te suba la moral y te haga creer que no eres un espécimen raro… en fin, una ruina.

Hoy me pregunto, ¿por qué no hacemos welcome divorceés? En lugar de bachelorette parties hagamos lo contrario. Una fiesta para las divorciadas que han dedicado años de su vida para su hombre que desaparece rápidamente y sin preguntar si necesitas algo o estás bien. Te pasas años sin gastarte un duro en cremas, ropa, y botas, para tener las cuentas claras a fin de mes para nada. Años de estrés y angustia en vano. Ni un ahorro. Porque al tener cuentas en común, el otro se lo ha gastado en el casino, o en una noche de copas, o en yo qué sé si total, es mejor vivir al día y no preocuparse, ya tienen a su mujer que lo hace todo por ellos.

Entonces, hoy, hablando con una amiga que se acaba de llevar la sorpresa de separación y no trabaja, se me ocurrió la genial idea de por qué no hacemos una fiesta así. En vez de una boda hagamos una celebración de un divorcio, o poniéndolo más bonito una boda con uno mismo. Abrimos una cuenta de banco y ponemos dinero para la pobre que no tiene un duro y que tiene que rehacer su vida después de haber estado seis años de su vida con un gilipollas. Así le subimos la moral, ella sabe que no todas las mujeres son unas zorras, y que podemos ser independientes y más felices sin parásitos en nuestras vidas.

¡Hagamos una fiesta de bienvenida a todas las solteras! ¡Viva las recién divorciadas! Si es mejor estar sola que con alguien que no merece la pena. Te das cuenta que puedes tener tus caprichos y ahorros. ¡La casa a tu gusto, el inodoro no tiene esas gotitas de pis que tanto nos desquician, los platos fregados, la toalla colgada en su sitio, el control de la tv lo tienes tú, no tienes que chuparte hijos que no son tuyos, y el armario es todo para nosotras!

Cada día es una fiesta para mí, y, aunque no hagamos fiestas formales de welcome divorcée siempre nos ayudamos todas y nos lo pasamos genial. Ellas no me fallan y no me dejan el baño con gotitas de pis.